A veces el sufrimiento nos embarga y el romanticismo que nos cobija nos hace derrumbar añorando momentos compartidos, tal vez perder un ser amado o varios, un familiar, alguien cercano, transforman nuestro estado anímico, pero es importante poder sufrir para aprender a valorar.

No es que nos vayamos a morir por el dolor, pero se nos quitan las ganas de todo, es como si el color negro  nos envolviera en su manto, y no se vislumbraran nuevas ilusiones, ni emociones y mucho menos sentimos gana alguna de hacer algo, pero en ese estado es que aprendemos a ser grandes.

Llorar, sentir, sufrir, ver destrozado nuestro corazón, nos permite tejer una coraza resitente, y más adelante podremos ser más fuertes, será más dificil caer, sin embargo debemos comprender que este es el mejor estado del ser humano, porque nos regala el ingenio suficiente para podernos levantar con mayor brio,

Berny Polanía V.

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