A veces un ser desconocido te cautiva, te quita el aliento y te hipnotiza, y tú corazón corre de prisa con ganas de aprender más y más de aquello que no sabes ni conoces.

Tus pensamientos se tornan veloces, tú mente ataca rauda y presurosa tús neuronas, quieres a toda costa absolutamente todo de aquella y se te cambia el horizonte por completo.

No hay como tener un anhelo, una ilusión, un sentimiento especial hacia alguien, entonces porque no amar igual a nuestros semejantes y permitir que todos recibamos esa misma sensación increible del respeto, del amor, de la paz, de un corazón sincero y honesto.

Berny Polanía Vorenberg

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