Derrumbado estaba el corazón, sin ganas de sobrevivir, yacía oculto en la oscuridad y solo esperaba el paso del tiempo, sucumbiendo en la celda oscura de la soledad, pero apareciste y nació una nueva luz radiante y primorosa.

Ahora al amarte mi ser yace despierto contando cada segundo para ofrecerte momentos dulces, para compartir grandiosos sucesos a tú lado, se me olvidó mi antes y ahora solo mi ser observa el después, esperando la dicha de permancer contigo.

Nunca des por cierto que una pena acaba con una grandiosa alegría, por más oscuro que parezca tú destino siempre saldrá el sol, irradiando la luz de la esperanza y ofreciendo las inmensas ganas de cambiar la noche oscura y fría por un hermoso y cálido amanecer que ya embriaga mi vida.

Berny Polanía V.





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