Nada tan hermoso como compartir un bonito detalle, un hermoso momento, un sentimiento, nada tan bonito como recibir lo sencillo, atesorar lo bueno, compartir lo dulce.

Hoy me has dado una gran lección, me has profesado tú amor incondicional y has provocado que mi ser se estremezca de gozo, al verte venir hacia mi, es mi corazón quien baila y brinca de placer, es mi ser quien renace esculpiendo un amor que se erige grande, nace un anhelo desbocado por pertenecerte.

Son las horas cómplices de nuestro amor, parceros de crear una magia conjunta que estremece los sentidos, hace mucho que este pecho se hallaba congelado en piedra, pero ahora tú calor derrite mi piel y hace que mi corazón despierte de su letargo, dispuesto a ofrecerte lo mejor que encierra y la más bonita melodia de amor.

Escucha mami la voz estruendosa de mi cariño, descubre a diario cuanto amor reposa en el interior de mi ser, descubre la inmensa fortuna en besos que puedo consignar en la cuenta de nuestro amor, has que en esa caja fuerte se atesore un bello sueño y se multiplique la magia de querernos para siempre.

Eres la estrella más lejana del firmamento, pero la que más brilla, la que ilumina mi mirada en la distancia, la que despoja de su armadura al caballero triste, la que hace que esta estatua dormida abra sus ojos para ver un nuevo panorama lleno de un increible futuro a tú lado.

Yo tal vez no sea un ancestral poeta, pero mis versos evocan la mágica emoción de los sabios, porque ya mi ser solo descubre que un amor debe nacer para ser grande, un amor debe aparecer para regarse, para cuidarse, para mantenerse, para perdurar por siempre anclado dentro de nosotros y nunca permitir que su llama deje de iluminarnos.

Termino mi escrito agradeciendo la inspiración que motivas en mi, destapas las manos del hombre enamorado que quiere ser escultor de ilusiones, que quiere esculpir mil corazones, que quiere ofrecerte un mundo de besos, un mar de abrazos, una legua de amor inacabable, un horizonte grato, una montaña de luz, una  tonelada de cariño eterno.

Tú belleza enciende la fuerza del universo y mis escritos quieren esparcirse con un verso, para que nadie dude de la inmensidad de amor que nos cobija, para que todo ser viviente intente quererse como nosotros, para que se plasme la dulzura del amor que profesamos, para que las personas entiendan sin lugar a dudas de que nos amamos.

Berny Polanía Vorenberg










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